Cristo tan sólo pudo amarme,
nada podrá de él separarme,
más por su sangre me redimió,
ahora soy de él.

Ahora soy de Cristo,
mío también es él,
no solo por el tiempo aquí,
más por la eternidad.

Antes vivía en el pecado,
mi corazón de Dios alejado,
más más mi vergüenza el me quitó,
ahora soy de él.

Ya pertenezco a Cristo,
mío también es él,
no solo por el tiempo aquí,
más por la eternidad.
 
Ahora soy de Cristo,
mío también es él,
no solo por el tiempo aquí,
más por la eternidad.

Mi ser rebosa de pleno gozo;
Dios me liberta, dame reposo,
pues con su sangre;
ahora soy de Él.